En todo proceso de publicación llega, antes o después, el momento ineludible de redactar la propia biografía para la solapa. Casi siempre escrita por el propio autor, implica hablar de uno mismo en tercera persona y distancia fingida, con el convencimiento —al menos en mi caso— de que la vida de uno no es tan interesante ni da tanto de sí para llenar una simple solapa.
Así, rellené la mía bajo el síndrome del impostor de solapas. Anotando solo lo justo y necesario para rellenar el hueco.
Ahora, pasadas unas semanas de la publicación de Olvido, le he dado una vuelta y he escrito otra biografía. Una que no cabe en una solapa pero que sí me representa. Ya que me reconozco en ella, en lo bueno y lo malo, la comparto por aquí.
