Bio


Me inicié en la escritura en la trastienda de una carnicería, donde un grupo de amigos nos reuníamos cada domingo para leer relatos y poesía. De aquella época recuerdo con nitidez la mezcla de emoción y vergüenza que sentía cuando me tocaba leer mis cuentos. También el penetrante olor a longaniza seca y el libro blanco donde levantábamos acta de nuestras reuniones, con la vanidad de la juventud.

En 2002 me marché a Agua Caliente, en Costa Rica, donde viví año y medio. Allí, lejos de todo el mundo, leí mucho y escribí más cuentos, que publicaría unos años después en la colección «El curso del agua caliente» (2008). El estilo de la mayoría de aquellos relatos se parece sospechosamente al de Borges, que en aquella época me obsesionaba. Huelga decir que no le llegan a la suela del zapato.

De vuelta a España seguí escribiendo relatos hasta que uno de ellos me atrapó por completo. Transcurría en el Paseo Ribalta, un parque en el centro de Castelló, y era una historia coral sobre los personajes que lo transitaban. Poco a poco la historia fue creciendo de manera que pasó de cuento a novela. Además, uno de los personajes, una persona sin hogar que vivía en el parque, se impuso como protagonista y dio nombre a la historia. Mi primera novela, «Zacarías», vio la luz en la Navidad de 2014.

La publicación de Zacarías me abrió las puertas a impartir talleres de escritura creativa, actividad que sigo ejerciendo a día de hoy y que me recarga de energía. Para mí, la esencia de la escritura no está en debates televisados ni en el discurso de un premio Nóbel, sino en un grupo de gente que se reúne cada semana para compartir historias. Como hace miles de años en una caverna junto al fuego. Como en la trastienda de aquella carnicería.

Durante un tiempo seguí escribiendo cuentos. Alguno de ellos fue publicado en recopilatorios de nuestros talleres de escritura o de alguna editorial amiga. Seguí impartiendo mis clases y también inscribiéndome a otros talleres como alumno.

Fue en uno de esos talleres a los que asistí donde nació una nueva historia. Podría decir que me la encontré, pero también que la llevaba dentro desde hacía muchos años. Ninguna de las dos afirmaciones sería mentira.

Esta nueva novela tuvo varios nombres, pero al final se quedó con el de «Olvido» (2025). En la solapa del libro se explica que es una historia de misterio en el mundo rural, pero es mucho más que eso. Habla de nuestros recuerdos y de cómo construimos nuestra identidad con ellos. Somos lo que recordamos.

Me resulta complicado contar mucho más sin destripar sus secretos. Para saber más sin desvelar lo importante puedes escuchar esta entrevista con Rosario Raro y Andrea Jarque, en la Ser de Castellón (13 minutos).

Creo que esto es todo sobre mí (en lo que a escritura se refiere). Ahora debería terminar con un párrafo redondo. Una idea que sirviera de resumen y cerrase una visión de conjunto. Pero no tengo esa frase. La ficción permite esas licencias pero la realidad es más árida.

Solo añadiré que para mí la escritura es compartir y que me gustan las historias sobre personajes humildes. Gente situada en los bordes de la ciudad y de la memoria. Me gusta explorar cómo los pequeños gestos pueden sostener vidas enteras.